Discurso del Sr. Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea

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I.- Introducción
La Fuerza Aérea de Chile celebra hoy 77 años de fructífera existencia, desde su creación, el 21 de marzo de 1930.

Para un ser humano, esta es una edad avanzada y tiempo de gozar de un merecido descanso. Para una institución aeronáutica, es por el contrario, una garantía de completa madurez y un momento propicio para proyectarse con renovadas energías y confianza hacia un prometedor futuro.

La Fuerza Aérea es una institución nacional que pertenece a todos los chilenos. es por eso que junto con mis camaradas, sentimos una enorme satisfacción al celebrar nuestros logros y compartir nuestras metas y sueños con nuestros compatriotas en esta significativa fecha de la aeronáutica nacional.

Agradecemos la presencia del Excelentísimo Sr. Vicepresidente de la República, don Belisario Velasco Baraona, quien preside esta ceremonia, encabezando esta concurrencia de autoridades, personalidades e invitados especiales, nacionales y extranjeros.

Deseo destacar entre nuestros invitados especiales, la presencia fraterna y siempre bienvenida de las delegaciones de Fuerzas Aéreas hermanas de nuestro continente, de Argentina, Bolivia, Brasil y Perú, que nos traen el saludo pleno de confianza y de amistad de sus instituciones.

A todas estas distinguidas autoridades, invitados y amigos de la institución, les damos la más cordial bienvenida a esta histórica base aérea “el bosque”.


II.- Nuestros Ancestros

El 21 de marzo de 1930, el Presidente Carlos Ibáñez del Campo firma el decreto que crea la Fuerza Aérea como una institución independiente de la Defensa Nacional.

Este acto gubernamental fundía bajo un solo mando, los organismos aéreos pertenecientes al Ejército y la Armada, incluyendo su personal, aviones, equipos e instalaciones. Ellos constituyeron el patrimonio inicial de la Fuerza Aérea Nacional, hoy Fuerza Aérea de Chile.

Este acto, que pudo ser considerado prematuro o inconveniente en su época, sería apreciado con el correr del tiempo como una decisión tan lógica que hoy sólo cabe reconocer la futurista visión del Presidente Ibáñez y agradecer la grandeza, el patriotismo y el desprendimiento de nuestras instituciones hermanas que hicieron posible materializar esta audaz decisión.

Sólo algunas grandes potencias aeronáuticas, cuyos cuerpos aéreos participaron en el notable debut del naciente poder aéreo en la Primera Guerra Mundial, tomaron una decisión similar antes que nuestro país. Durante dicho conflicto, las unidades aéreas comprometidas en el frente de batalla, sin tener ninguna experiencia bélica previa, desarrollaron velozmente la totalidad de las que serían las futuras operaciones clásicas del arma aérea.

Los grandes precursores del poder aéreo, como Douhet, Trenchard y Mitchell teorizaron, finalizada la I Guerra Mundial, que el avión, al operar desde esta tercera dimensión bajo un mando centralizado independiente, transformaría la ciencia y el arte de la guerra. Además, preconizaron el término de la batalla de las trincheras con su secuela de pérdidas cuantiosas de vidas humanas en este tipo de guerra.

El bombardeo de Londres por aviones alemanes en la I Guerra Mundial, demostró a los ingleses la vulnerabilidad de su espacio aéreo y la sorprendente capacidad ofensiva de esta nueva arma. Esta dolorosa experiencia convenció a la opinión pública inglesa de la conveniencia de aceptar la proposición de Lord Trenchard de crear un Fuerza Aérea independiente, capacitada para llevar la guerra a la profundidad del territorio del adversario y defender el espacio aéreo patrio. Estos fueron los fundamentos de la decisión del Gobierno británico para crear la Real Fuerza Aérea del Reino Unido, el año 1918.

Los ingleses reconocen que esta decisión salvó a Inglaterra de ser invadida por Alemania en la II Guerra Mundial. Gracias a su Fuerza Aérea y a la tenacidad de sus pilotos, la Luftwaffe fue derrotada en la batalla aérea de Gran Bretaña. La famosa frase de Winston Churchill “nunca antes en el campo de los conflictos humanos, tantos le debieron tanto a tan pocos”, lo dice todo.

Chile, a pesar de su lejanía con respecto al despertar aeronáutico europeo de comienzos del siglo XX, contó con preclaros precursores aeronáuticos, en la formación y equipamiento de la primera agrupación aérea del ejército antes de la I Guerra Mundial. Entre ellos destacan el General Aristides Pinto Concha, el Teniente Coronel Pedro Pablo Dartnell, y el Capitán Manuel Avalos Prado. De aquellos oficiales aviadores formados por el Ejército y la Armada Nacional, brotó la inspiración y la fuerza que en 1930 dio origen a nuestra actual Fuerza Aérea.

A todos quienes dieron todo de sí en aras de sus sueños de dotar a Chile de una aeronáutica militar y civil de primer orden, le rendimos un homenaje de gratitud y reconocimiento. Más que por su legado material, lo hacemos por su legado espiritual de amor a la patria, sentido del deber, tenacidad para sobrepasar escollos y levantarse con mayor fuerza en la adversidad. No los olvidaremos y siempre recurriremos a sus vivencias, para renovar nuestra fe en la Institución.


Uno de los primeros logros de la aviación, fue la integración total del territorio por la vía aérea, problema crucial para el desarrollo nacional. En 1930, se requerían alrededor de 15 días para trasladarse entre Santiago y Punta Arenas, combinando barco y tren. Mientras que el traslado hacia el extremo norte tomaba varios días por vía marítima o terrestre.

Aquellos antecesores nuestros que abrieron la ruta Santiago-Arica y poco después unieron Temuco y Puerto Montt con la capital, sembraron con sus frágiles aviones los caminos aéreos del futuro. Eran máquinas de tela y madera, pero los hombres tenían un espíritu de acero… ellos hicieron posible que aquellos 15 días de 1930 se redujeran a poco más de tres horas de vuelo en la actualidad….

Quisiera fundamentar este homenaje recordando las palabras de nuestro Comodoro fundador, en aquellos días, en que junto a su legión de aviadores, luchaba en las pampas nortinas o en el gélido sur, abriendo caminos aéreos para el porvenir:

“Mañana, cuando sean realidad concreta los viajes aéreos a lo largo de la República, aquellos que viajen en aviones confortables, mirando desde lo alto el agrio y desolado desierto, la intrincada maraña de sus cerros, tal vez no recordarán cómo se ganó esto, a costa de qué esfuerzos, de qué abnegados sacrificios de unos muchachos valerosos, que quisieron vencer las dificultades, los peligros y la muerte…”

Este es precisamente el sentido profundo de esta ceremonia: que las actuales generaciones, beneficiarias de su sacrificio, los recuerden y se descubran con respeto ante la memoria de aquellos muchachos valerosos, con el firme compromiso de seguir su ejemplo y llevar a esta Fuerza Aérea siempre más alto, más noble, más digna, como ellos la soñaron y como la necesita Chile.

III.- Aviación, Seguridad y Progreso, Comenzando el Siglo XXI
Frente a este compromiso, cabe preguntarse cuales son los desafíos para nuestra Fuerza Aérea en el presente y futuro, al comenzar el siglo XXI.

Esto es ciertamente una tarea compleja ,por la constante evolución de los conflictos, la creciente globalización, el cuestionamiento de valores tradicionales, o la aparición de nuevos y relevantes actores en el concierto internacional.

Podemos intentarlo sobre la base de nuestras experiencias y visualizando escenarios alternativos, en los que mantendremos las misiones que cumplimos al servicio del país en la Defensa, colaborando a su integración y desarrollo y a su proyección internacional.

A.- De lo conjunto hacia la integración en la Defensa.-
En su rol en la Defensa, hoy ya nadie discute la importancia de la Fuerza Aérea, como una herramienta central en la disuasión, por su capacidad estratégica en el conflicto y por ser además, un mecanismo de unión y cooperación con otros países en apoyo a la política exterior del país.

Las características del poder aéreo de largo alcance, alta velocidad, precisión de las armas, le permiten ser un instrumento apropiado, versátil y flexible para enfrentar y manejar una crisis.

Sin embargo, los estrategas aéreos cautamente reconocen las limitaciones del poder aéreo y que la clave de su éxito en la defensa está en el accionar conjunto.

No obstante, en nuestro diálogo permanente con fuerzas aéreas avanzadas a nivel mundial, vemos una evolución del pensamiento estratégico, en que el concepto conjunto comienza a ser superado por la concepción de la integración de las fuerzas militares para una más eficiente aplicación del poder militar en un caso dado.

El enfoque conjunto implica que cada institución prepara sus medios por separado y los pone a disposición en un momento determinado, en cambio, el concepto de integración, postula que las fuerzas terrestres, navales y aéreas, deben aunar sus esfuerzos a partir de la estructuración y equipamiento de sus respectivas fuerzas, durante el entrenamiento, en la planificación, en el desarrollo de la maniobra, en el compás de la estrategia y en la aplicación de la táctica. Es una mancomunión, que va mucho más allá de dividirse el teatro por áreas geográficas o de un simple plan para evitar interferencias mutuas.

Lo anterior no descarta el hecho que cada arma tiene sus propias particularidades y especialidades y un espíritu que debe ser respetado, aceptado y entendido como un potenciador de la efectividad de cada fuerza, más que como un obstáculo para lograr los objetivos.

Los escenarios actuales, debido al surgimiento de amenazas imprevistas y crisis sorpresivas, en que los blancos son difíciles de identificar, se confunden con gran movilidad en el escenario, por su misma dinámica pueden convertir acciones tácticas en errores de trascendencia estratégica y política. La idea de integración puede contribuir a potenciar las ventajas comparativas de cada arma para aplicarlas al propósito superior.

La conclusión para nosotros es que debemos educar a nuestras nuevas generaciones de Comandantes aéreos integralmente con respecto a una comprensión profunda de las particularidades de la estrategia naval y terrestre y la apreciación global del escenario en el cual se emplearan las fuerzas.

Este concepto de integración de capacidades es aplicable también, en una perspectiva más amplia, a la participación del país en operaciones de paz. Nuestra permanencia en Haití nos ha dejado la experiencia que para estabilizar y ganar la paz. Se requiere una combinación de fuerza, diplomacia y capacidad de reconstrucción.

Recuperar la vida cotidiana de un país requiere acciones en diversas áreas, no solo militares, sino también de régimen interior, salud, transporte, abastecimiento, policía, servicios básicos, y otros, en las que Chile tiene capacidades que pueden integrarse a las de las FF.AA. en una misión de paz, para lograr un efecto más perdurable.

El esfuerzo inicial en Haití de emplear uniformados y civiles chilenos, para avanzar en la normalización de dicho país, creo que es el camino correcto. Es factible profundizar esta integración para optimizar los resultados.

B.- La Aviación, signo de Progreso de Hoy y del Futuro.-

Además de rol en la Defensa, estimo necesario referirme ahora a nuestro tradicional papel en la integración y desarrollo del país.

La Fuerza Aérea al momento de su creación contaba con 167 aviones, tres Bases Aéreas, y poco más de mil hombres. Hoy somos cerca de trece mil hombres y mujeres, con aviones de transporte, helicópteros y aviones de combate de cuarta generación, distribuidos en Bases Aéreas a lo largo del país, cuyas operaciones son dirigidas a través de un sistema de mando y control altamente tecnologizado y todo esto apoyado por modernas técnicas de administración logísticas, de personal y financieras.

Nos entrenamos permanentemente para el eficiente cumplimiento de la misión de la Fuerza Aérea, pero también empleamos nuestras capacidades para prestar servicios a la comunidad nacional. Buscamos preservar la vida de las personas mediante el traslado de órganos para trasplantes, el rescate de personas extraviadas o lesionadas en las montañas, en el mar o en el desierto, la normalización de zonas aisladas y afectadas por catástrofes naturales de las más diversa índoles, y la evacuación de personas, trasladando ayuda médica, alimentaria y de abrigo.

Colaboramos con la educación, transportando estudiantes y atención hospitalaria a territorios tan distantes como Isla de Pascua, Juan Fernández, o Cariquima; y acercamos la cultura a la gente llevando el arte nacional o extranjero a regiones que sin el medio aéreo no tendrían la posibilidad de escucharlo o verlo. Siempre la Fuerza Aérea estará presente para apoyar a sus compatriotas cuando así lo requieran las circunstancias.

Este resumen de actividades demuestra que la actividad aeronáutica es esencial para el progreso del país. Por ello, el futuro y la proyección aeronáutica es un tema que nos debe preocupar a todos: Chile necesita más aviones, mas aeropuertos, y la mejor infraestructura aeronáutica, porque lo demanda el desarrollo del país, sus actividades y la necesidad de una mejor vida para todos los chilenos.

Invertir en aviación es generar riqueza para el país. Chile es asolado frecuentemente por catástrofes naturales, nunca será suficiente disponer de la mayor cantidad de medios aéreos, en calidad y en cantidad, para socorrer con ayuda solidaria a nuestros compatriotas aislados o afectados.

Pero los aviones requieren una sólida plataforma terrestre, completa y segura, para poder operar. El desarrollo aeroportuario es una responsabilidad del estado y debe verse como un generador de riqueza y no como un obstáculo para el progreso.

Cada día serán más intensas las actividades en los aeropuertos; lo que traerá recursos e inversiones que harán más rico y fuerte al país.

 

Pero es necesario anticiparse, con una adecuada planificación y uso de la ciencia y tecnología, a los desafíos que los impactos como el ruido y la congestión puedan significar.

Como aviadores somos individuos agradecidos. El patrimonio de la Fuerza Aérea es del país y sus hombres y mujeres están para servirlo. Sabemos que formar y mantener una Fuerza Aérea demanda la asignación de recursos con posibles usos alternativos en otros sectores de nuestra sociedad, pero también sabemos que la aviación es tremendamente útil al país. Por ello sostenemos que cuando se invierte en aeronáutica se está haciendo una buena inversión y el retorno es excepcionalmente bueno.


C.- Los Comandantes Aéreos en el Mundo Globalizado del Siglo XXI.

Frente a nosotros están los futuros Comandantes que conducirán la Fuerza Aérea el año 2040. ¿Cómo será el mundo en esa época? ¿estaremos preparando a esos futuros Comandantes adecuadamente?

Estamos apuntando a formar Comandantes con un criterio amplio, con una mentalidad globalizada, capaces de entenderse con otros miembros de la comunidad internacional, en idiomas comunes, con protocolos de planificación, con estandarización de equipos, sistemas y manejo de idiomas informáticos, que les permitan ínter operar con soltura y eficiencia.

Algunos de las características sobre las cuales debemos basar la educación de los aviadores son la flexibilidad mental, capacidad de adaptación, preparación para administrar recursos caros y escasos con la mayor eficiencia, voluntad de asumir ideas innovadoras, capacidad de atreverse a tomar riesgos y asumir responsabilidades, sin temores, sin vacilaciones.

Hay temas o elementos de juicio que en el pasado no tuvieron el peso que tienen hoy; como son: el Derecho Internacional Humanitario, la Corte Penal Internacional, y la acción de actores distintos al Estado; que un Comandante del siglo XXI debe mantener siempre a la vista cuando deba resolver. En el mundo del futuro, lo único cierto es que no es posible dilatar decisiones o no decidir.

Para tal efecto, un Comandante debe saber exactamente sus atribuciones, sus limitaciones y ello sólo se adquiere con una educación de calidad.

Con este imperativo, estamos trabajando en mejorar la educación de nuestros cuadros, entendiendo que el conocimiento está esparcido en el mundo, en las universidades tanto en Chile como en el extranjero, en la industria, en las organizaciones civiles, en otras Fuerzas Armadas, en los países vecinos.

Pero nada de esto se puede hacer si no hay hombres y mujeres motivados, imbuidos de valores como el honor, el cumplimiento del deber y la excelencia en el servicio.

En la Fuerza Aérea necesitamos personas dispuestas a servir al país, sin mezquindades, entregados de cuerpo y alma a las tareas y sacrificios que demanda una nación que progresa y que busca el bienestar de sus ciudadanos. Formamos personas de gran respeto hacia su misión, hacia los demás y hacia sí mismos. Deben poseer un sentido de su dignidad propia que los impulse siempre al bien hacer y al bien actuar.

Ahora bien, el tener una Fuerza Aérea tripulada por Oficiales y Personal de estas características y calidad, es un tremendo estímulo; pero presenta a su vez desafíos importantes para el conductor aéreo. En el mundo competitivo, el mercado rápidamente capta las capacidades de los especialistas que tanto ha costado formar y busca atraerlos con ofertas que en ocasiones son difíciles de rechazar.

El tema entonces es, de qué manera, inteligentemente, retenemos a personal caro y de difícil reposición, minimizando su pérdida en términos razonables para el estado, sin atentar contra la libertad de trabajo.

Nuestra estrategia ha sido hacer más confortable y mejorar la calidad de vida de la familia aérea, facilitando el acceso a una buena educación y a una salud de calidad, complementando esto con el diseño de una nueva estructura de la carrera. No hacer nada es simplemente tratar de tapar el sol con el dedo y exponernos a seguir perdiendo el valioso recurso humano en el que chile tanto ha invertido.

En esta perspectiva entonces, miramos con esperanza y un decidido apoyo a la nueva carrera del personal de las FF.AA., donde la capacitación y el valor de reposición sean recompensados con escalas de sueldos móviles, que se asimilen al concepto de cargos críticos de la administración publica, donde hay un evidente resguardo de la inversión hecha por el estado y que, junto con ello, se garantice una remuneración justa a la capacitación que tiene nuestro personal.

Tan importante como la carrera, es el resguardo del bienestar y la unión familiar, en el que la esposa tiene un rol gravitante, apoyando y cuidando de los suyos. Estas mismas cualidades, nuestras señoras las han hecho extensivas hacia labores sociales, como son el Consejo Nacional de Protección a la Ancianidad- CONAPRÁN, en que junto a voluntarias civiles han entregado compañía, cuidado y solidaridad a los ancianos del país que no tienen ningún vinculo con la Fuerza Aérea, y la Fundación de Señoras de Oficiales, que trabaja por el bienestar de las familias de nuestros suboficiales.

Quiero hacer un paréntesis especial en este aspecto, para resaltar su esfuerzo no remunerado, sin ninguna obligación de hacerlo, de muchos años, con gran sacrificio de tiempo y de constante entrega personal, y reiterarles el respeto y admiración que nos merece su gran obra de responsabilidad social hacia el país y de solidaridad hacia la familia aérea.


IV.- Integración Aérea Regional
Una de las misiones que la globalización ha acentuado para la Fuerza Aérea en la modernidad, es su proyección internacional, en apoyo y consonancia con la política exterior del país.

El Chile aislado, ausente de los grandes centros de decisiones quedó en el pasado. Hoy nuestra nación es un miembro activo de la comunidad mundial y enfrenta desafíos que son comunes a la humanidad. Un atentado terrorista en un determinado continente, instantáneamente deriva en complicaciones en las economías mundiales. El tráfico de armas de destrucción masiva, la lucha contra la droga, el problema de las migraciones que antes nos eran tan ajenos, hoy son cosas que no podemos soslayar.

Por lo mismo, las responsabilidades de Chile como miembro de la comunidad internacional se han expandido y la Fuerza Aérea ha tomado parte activa en ello, en coaliciones internacionales por la paz, primero en Kuwait, luego en Irak y actualmente en Haití.

Cada día la interdependencia y la acción combinada con otros países serán más comunes y necesarias, como lo son también el entendimiento, la confianza mutua y la colaboración. Nuestros países y sus Fuerzas Aéreas estamos esforzándonos en este sentido.


Los aviadores del mundo somos fruto de la técnica y de la ciencia, el medio aéreo nos obligó desde los comienzos a pensar en forma globalizada. Desde los inicios, los protocolos de vuelo, las organizaciones internacionales, la meteorología, la velocidad, la altura y el alcance de nuestras máquinas, obligaron a los aviadores del mundo a entrenarse, a educarse y finalmente, a pensar de forma similar.

Por esa mancomunión, nos sentimos tan agradados y en confianza con la presencia de nuestros camaradas argentinos, bolivianos, brasileños y peruanos, que han venido para acompañarnos a celebrar los 77 años de la Fuerza Aérea de Chile, como un mensaje alto y luminoso de fraternidad en América del Sur.

Con las Fuerzas Aéreas amigas que hoy nos acompañan, tenemos intercambios de todo tipo y buscamos acercarnos cada día más.

Con Argentina hemos desarrollado una unidad de helicópteros para trabajar en los escenarios que los respectivos gobiernos decidan en el futuro. Tenemos a Ofíciales en Buenos Aires con este propósito, conformando el estado mayor combinado de la Fuerza de Paz Binacional “Cruz del Sur”. Realizamos periódicamente el ejercicio “Solidaridad”, en la zona de Puerto Williams-Ushuaia, para prever como apoyarnos en caso de catástrofes naturales en la zona austral.

También hemos hecho ejercicios de combate con material de primera línea en Argentina y en Chile, lo que muestra cómo las medidas de confianza mutua han rendido frutos y hoy realizamos misiones comunes, volamos en formaciones y hemos compartido nuestras bases. Estos cambios han significado progreso y entendimiento. Siento orgullo por nuestros países, nacidos de una raíz común donde compartimos valores y esperanzas, porque estamos recreando el espíritu de nuestros libertadores.

Con la Fuerza Aérea de Bolivia hemos iniciado un acercamiento en la misma senda. Hace pocos años, fui testigo del cordial recibimiento que tuvieron en Santa Cruz los Alféreces de nuestra Escuela de Aviación. Con ese mismo espíritu, atendemos en nuestro Hospital Institucional a colegas bolivianos que requieren nuestras especialidades. El año pasado se incorporaron como observadores en el ejercicio de rescate “Sar Andino”, que realizamos con Perú en el altiplano. A mediados de este año, asistiremos con mucho gusto a la celebración de las “Bodas de Oro” de la Fuerza Aérea Boliviana.


Como estas, pueden haber muchas otras áreas de contacto y cooperación. Es por ello que junto con agradecer al Comandante General de la Fuerza Aérea de Bolivia, General de División Aérea don Luis Trigo Antelo su concurrencia y la de su delegación, le ofrezco todo nuestro apoyo para intercambiar experiencias, trabajar juntos y colaborarnos en lo que cada Fuerza pueda ser un aporte para la otra.

Con Brasil hemos establecido también, desde hace muchos años, una amplia gama de intercambios de pilotos y tripulaciones en aviones de combate, transporte y helicópteros; en defensa antiaérea, en materias logísticas y en academias. Hemos tenido el agrado de apoyar la operación de sus aviones C-130 en nuestra Base Antártica y a su vez, nos hemos integrado en los ejercicios internacionales “CRUZEX” de alta exigencia, que organiza la Fuerza Aérea de Brasil, compartiendo con otras Fuerzas Aéreas de avanzada.

Hemos recibido el más amplio apoyo de la Fuerza Aérea brasilera cuando hemos tenido problemas logísticos con nuestros C-130 y el helicóptero Blackhawk, de lo que estamos muy agradecidos.

Vemos también con mucho interés y decidido apoyo la cooperación entre nuestras industrias aeronáuticas, EMBRAER y ENAER, en que esta última fábrica partes de aviones como el MB 145 brasileño, lo que da cuenta del alto nivel de confianza, complementación y de emprendimiento entre ambas industrias, lo que en el futuro espero se profundice y rinda nuevos frutos.

En febrero pasado, tuve el honor de asistir a la asunción de mando del Comandante General de la Aeronáutica brasilera, Teniente Brigadier del Aire don Juniti Saito, en Brasilia. Hoy tenemos el agrado de recibirlo junto a su delegación, en este hogar aéreo y quiero reiterarle mis deseos de un exitoso mando, junto con nuestra completa disposición para seguir aportándonos la experiencia y capacidades que puedan ser de beneficio mutuo.

Con Perú hemos desarrollado un activo intercambio que incluye entrenamiento de tripulaciones -nosotros en sus selvas, ellos en nuestros hielos- en operaciones de prevención de desastres naturales, en rescate y búsqueda, como también en el área educacional y de perfeccionamiento. Como costumbre establecida y bien acogida por ambos países, mantenemos ya por varios años reuniones periódicas entre nuestros Estados Mayores aéreos, lo que ha facilitado el intercambio de información, procedimientos de sobrevuelo y otros. A un nivel más local, existe también un permanente intercambio de visitas entre los Jefes Aéreos de zonas fronterizas.

Tenemos una excelente relación con los mandos aéreos peruanos, simbolizada en este acto por la presencia del Comandante General de la Fuerza Aérea del Perú, General del Aire don Miguel Angel Gómez Vizcarra. Junto con agradecer su apreciada presencia y la de su delegación, renovamos el propósito de seguir profundizando y avanzando nuestra colaboración en tantas materias comunes, en que podemos facilitarnos mutuamente nuestro accionar, sobre la base de la confianza y el conocimiento mutuo.

V.- Conclusión
En esta primera vez que me dirijo a la ciudadanía como Comandante en Jefe, he querido abrir el corazón y la mente, para que comprendan que nuestro único fin es servir mejor a Chile y a su gente, empleando con nuestras mejores capacidades humanas, técnicas y éticas, esta fuerza aérea que el país nos entrega.

Tenemos razones para estar motivados y optimistas en este nuevo aniversario porque nos sentimos en un rumbo correcto y buena velocidad, orgullosos de nuestro pasado, de nuestro presente y avizorando con confianza los horizontes que nos depare el porvenir.

Por eso saludo a mis compatriotas en este aniversario, con respeto, con dignidad y lo hago en nombre de todos mis camaradas.

Todos nosotros, los hombres y mujeres de nuestra querida institución, seguiremos cumpliendo nuestra misión imbuidos de mucha fe y confianza en nuestro futuro, para asegurarles a nuestros compatriotas que esta Fuerza Aérea sabrá estar siempre a la altura de los requerimientos que la Nación le demande.

Sabemos que estamos en un punto de inflexión muy importante. Hemos construido en sus trazos más relevantes una Fuerza Aérea propia del siglo XXI para Chile. Ahora tenemos que mantenerla en el rumbo que la constitución le fija, la tecnología le marca y nuestros conciudadanos esperan.

Podemos y sabemos hacerlo y como cristiano creyente, ruego a Dios que me otorgue la claridad, la sabiduría, la prudencia y la fortaleza espiritual para guiar a la Fuerza Aérea en la trayectoria de mayor grandeza y de progreso posible, para que siga sirviendo cada día mejor a Chile y a su pueblo.

MUCHAS GRACIAS

 
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