El
viernes 9 de julio, 60 jóvenes Soldados Conscriptos de la IIIª
Brigada Aérea juraron defender la Patria ante el Pabellón
Nacional, en presencia del Alto Mando de la Unidad y de sus emocionados
padres y familiares.
La fecha recuerda el 9 de julio de 1882, cuando 77 soldados chilenos
pertenecientes a la 4ª Compañía del 6º de Línea
del Batallón Chacabuco del Ejército de Chile, liderados
por el Capitán Ignacio Carrera Pinto dieron su vida en la Guerra
del Pacífico, al defender en desigual combate su puesto de avanzada
en la localidad de La Concepción, ubicada en la sierra peruana,
enfrentándose a un ejército compuesto por 300 efectivos
militares y 1.500 indios.
Ellos reflejan el espíritu del soldado nacional, el cual ante
la adversidad jamás depone su arrojo ni permite que su bandera
deje de flamear en lo más alto. Este compromiso con la Patria
es el que contraen todos los años los Soldados Conscriptos que
ingresan a realizar, en las diferentes instituciones armadas, su Servicio
Militar.
La actividad comenzó el día jueves en la noche, cuando
participaron de una vigilia, ocasión en que conocieron a fondo
la historia de la Batalla de La Concepción. Luego, el viernes,
a las 14.00 horas, recibieron su arma en presencia del Comandante en
Jefe de la IIIª Brigada Aérea, Genera de Brigada Aérea
(A) Leopoldo Moya Navarro, autoridades militares, familiares y amigos.
Después de una emotiva ceremonia, el Capellán de la Brigada,
Comandante Rosiel Ruiz, bendijo a los jóvenes, quienes, acto
seguido, procedieron a Jurar a la Bandera.
La ceremonia culminó con un desfile al son de la Banda de Guerra
del Regimiento de Infantería Nº12 Sangra, dando paso al
ansiado Día de Franco, en donde participaron de una amena velada
nocturna en el Casino de Suboficiales “Cabo 1º Jaime Badilla”,
en la ciudad de Puerto Montt.
Testimonios
Tras la ceremonia los jóvenes soldados entregaron emocionados
testimonios:
Francisco Llanos Pineda. 18 años, proveniente de Futaleufú:
“Siempre me gustó el mundo de las armas, y después
de terminar mi Servicio Militar quiero seguir en la Institución.
Entrar a la Escuela de Especialidades sería un gran logro para
mí. En un momento, sopesé la posibilidad de estudiar alguna
carrera técnica o universitaria, pero me incliné por realizar
mi Servicio teniendo en cuenta que podré tener mayores posibilidades
de ingresar a la Escuela de Especialidades y seguir una carrera técnica
de nivel superior.
Quiero destacar el apoyo que hemos recibido de parte de nuestros instructores,
quienes nos entregan un excelente trato y nos han enseñado muchas
cosas. Si uno le pone empeño a la estadía en la Unidad
se pueden obtener muchos beneficios, especialmente en el plano académico.
De hecho, para quienes no tienen su 4º Medio, existe la posibilidad
de regularizar los estudios, lo cual es una gran facilidad para los
reclutas.
Por otro lado, el estar en la Unidad nos ha obligado a desarrollar nuestra
personalidad, no ser tan tímidos, ser rápidos y atentos.
En general a no ser pasivos en las actividades que se realizan en el
diario vivir”.
Tomás Jarpa Pedraza. 20 años, proveniente de Quillón:
“No quise realizar mi Servicio Militar cuando cumplí los
18 años. Sin embargo, después cambié de opinión,
especialmente por los consejos de mi padre, quien me decía que
esta experiencia me serviría mucho en mi formación como
persona. En la Región del Bío-Bío no está
presente físicamente la Fuerza Aérea, pero siempre me
ha llamado la atención la Institución, lo cual fue un
factor clave para que hiciera todo lo posible de venir a Puerto Montt.
Desde 1º a 4º Medio tuve que estudiar fuera de mi casa, en
Chillán. A pesar de haber tenido la experiencia de estar fuera,
el venirme a Puerto Montt ha sido difícil, especialmente con
el choque emocional del terremoto. Uno ve el Servicio Militar diferente
desde afuera, pero cuando lo vive se revelan nuevas emociones y se valoran
mucho más las cosas que antes no se tomaban en cuenta. He notado
que mi actitud ha cambiado, ya que el aprecio hacia cosas más
pequeñas es mayor, la forma de expresarse es distinta y la vida
tiene otro gusto.
En un tiempo más, comenzaremos a realizar cursos de capacitación
laboral, en caso de que salgamos a la civilidad tener herramientas con
las cuales enfrentar el mundo laboral, cosa que encuentro genial. No
es un año perdido. Es un gran plus para nuestro currículo
el haber hecho el Servicio Militar en la FACh, ya que las empresas sienten
gran confianza, especialmente por la disciplina y responsabilidad”.
Sebastián
Valenzuela Navarro, 18 años, de Valdivia: “Postulé
con 17 años al Servicio Militar. Tenía muchas ganas
de hacerlo. Personalmente, encuentro que la Fuerza Aérea se
destaca por sobre las otras Fuerzas Armadas en todas las áreas.
Además, me llama más la atención, ya que tiene
campo donde poder desarrollarme y por eso, quiero proyectarme en un
futuro cercano en la Escuela de Especialidades.
Siempre he sido muy apegado a mi familia, por lo que separarme de
ella ha sido difícil. Sin embargo, esta experiencia ha cambiado
mi forma de pensar, he madurado un poco más y he logrado acostumbrarme
a estar alejado de mis seres queridos. Pienso que este periodo que
voy a estar en la Unidad va a ser un año ganado, todo depende
del provecho que uno pueda sacarle a todas las opciones que nos entregan
acá. Quiero especializarme en “Mesa y Bar”, para
tener un plan B en el caso de que no pueda permanecer en la Institución.
Yo era muy dejado en mi casa. Me levantaba a las 13 o 14 horas. Acá
es totalmente lo contrario. Uno aprende lo que es la disciplina, levantarse
temprano, hacer la cama, tener responsabilidades y eso se agradece”./
mze.
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